Veinte años de gobierno del MAS dejan el negocio del gas en fase terminal

La producción cayó a la mitad, las exportaciones se desplomaron y el sistema de subsidios está en crisis. La era del gas que financió el modelo económico del MAS muestra signos de agotamiento.

En dos décadas de administración del Movimiento al Socialismo (MAS), la producción de gas natural en Bolivia se redujo de 61 millones de metros cúbicos por día en 2014 a un promedio de 31,6 millones en 2024, según datos del INE y YPFB. En el mismo periodo, las exportaciones bajaron de 6.030 millones de dólares a 1.614,7 millones. Ese desplome dejó sin base financiera al esquema de subsidios que sostuvo la economía desde mediados de los 2000 y colocó al país en una situación de escasez crítica de combustibles.

El Gobierno actual admite la caída de producción y ventas, pero responsabiliza a gestiones anteriores del mismo partido. En 2023, el presidente Luis Arce señaló que durante el mandato de Evo Morales no se priorizó la exploración, lo que redujo las reservas y afectó los ingresos externos. La falta de inversión efectiva en nuevos yacimientos durante más de una década ha sido ampliamente señalada por expertos como la causa principal de la crisis energética. La estatal YPFB también enfrenta cuestionamientos por la baja eficiencia y altos costos de los proyectos actuales.

Mientras tanto, los efectos se sienten en todo el país. Transportistas soportan filas de hasta dos días para cargar diésel y empresarios del sector anuncian el cierre de operaciones. El presidente Arce asegura que su gobierno dejará como legado una solución estructural basada en la producción de biodiésel y nuevos pozos, pero analistas afirman que esas medidas llegan tarde. La falta de resultados concretos, sumada a la caída de ingresos y a la presión fiscal del subsidio, marcan un cierre crítico para el que fue el eje central del modelo masista.

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