Gremios del sector exigen soluciones urgentes y cuestionan la capacidad del Gobierno para garantizar el abastecimiento.
La crisis por el desabastecimiento de combustibles en Bolivia ha generado una fuerte reacción del sector del transporte pesado. Jorge Gutiérrez, representante del Transporte Pesado de Oruro, afirmó que si Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) no puede cubrir la demanda interna, se debe permitir la importación de combustibles por parte del sector privado. “Es posible liberar la importación del combustible sin el monopolio ni la intervención de Yacimientos. YPFB se aplazó”, sostuvo.
Gutiérrez explicó que su sector ha presentado propuestas concretas al Gobierno para garantizar el suministro, y que están dispuestos a adquirir el combustible “a cualquier precio”, con tal de poder continuar trabajando. “No estamos pidiendo bonos, solo queremos trabajar”, enfatizó. También propuso como alternativa el levantamiento gradual de la subvención estatal o la apertura del mercado a operadores privados.
Por su parte, Erland Melgar, director de la Cámara de Transporte del Oriente, criticó duramente la respuesta del Gobierno ante la crisis. “Denunciamos la inacción del Gobierno nacional. Si son incompetentes, es hora de irse. Sean dignos: váyanse si no pueden hacer las cosas”, declaró. Ambos dirigentes coincidieron en que la falta de diésel y gasolina ha paralizado buena parte del sector y que el país no puede seguir dependiendo exclusivamente de YPFB.





