El nuevo presidente de la CAO destacó la falta de certidumbre en las reglas para el sector agropecuario y planteó la necesidad de superar la crisis económica.
Klaus Frerking Adad fue elegido como presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) durante el XLIII Congreso Ordinario, acompañado por Yamil Nacif Nacif como primer vicepresidente y Karlos Rodrigo Suárez como segundo vicepresidente. En su primer discurso, Frerking señaló que el sector agropecuario enfrenta momentos difíciles debido a la falta de claridad en las reglas y las restricciones a las exportaciones, como los vetos a la carne, granos de soya y aceite. Además, criticó la disposición séptima, que, según él, no brinda la seguridad jurídica necesaria para el sector.
Frerking destacó que el sector agropecuario es clave para superar la crisis económica, ya que su modelo productivo garantiza la oferta de alimentos y genera excedentes para la exportación. Sin embargo, lamentó que el Gobierno recurra a controles y vetos en lugar de apoyar al sector. “Las autoridades van en contraflecha respecto a las necesidades que tiene el país”, afirmó. También mencionó que el sector es el único con la velocidad necesaria para impulsar la recuperación económica, pero requiere políticas claras y estables para lograrlo.
Javier Landívar, vocero de la Federación de Ganaderos de Santa Cruz (Fegasacruz), alertó sobre el aumento del contrabando de carne hacia países vecinos, lo que afecta la disponibilidad en el mercado local. “El año pasado se enviaban entre 10 y 20 toneladas de carne a poblaciones fronterizas, pero ahora esa cifra ha crecido a más de 250 o 300 toneladas”, explicó. Este incremento sugiere que la carne boliviana estaría saliendo ilegalmente hacia Argentina y otros países, reduciendo la oferta interna y afectando los precios.
Otro desafío mencionado por Landívar es la sequía histórica que afectó al país, la peor en más de 20 años. “No llueve pasto, señor viceministro”, enfatizó, explicando que la recuperación del forraje para alimentar al ganado requiere al menos dos meses, más un período adicional para el engorde de los animales.





