Según una investigación del presidente del Colegio de Economistas de Tarija, Luis Fernando Romero, el déficit fiscal de Bolivia en 2024 llegó a $us 5.976 millones, equivalente al 12% del PIB nominal, marcando uno de los peores resultados económicos en años recientes.
El déficit fiscal de Bolivia en 2024 alcanzó los $us 5.976 millones, lo que representa el 12% del Producto Interno Bruto (PIB) nominal, según una investigación del economista Luis Fernando Romero. Este indicador, basado en cálculos preliminares del Ministerio de Economía y el Viceministerio de Tesoro y Crédito Público, refleja un deterioro significativo de las finanzas públicas, comparable solo con los niveles registrados durante la pandemia en 2020. Romero atribuyó este resultado a factores como la inflación, la escasez de dólares, los bloqueos y los conflictos políticos que afectaron la economía nacional.
El PIB nominal de 2024 se estimó en $us 49.796 millones, un 10% mayor que en 2023, principalmente debido al factor inflacionario. Sin embargo, el crecimiento económico se ralentizó, alcanzando solo entre el 2,5% y el 3%, por debajo de la proyección gubernamental del 3,71%. Romero destacó que el déficit fiscal de 2024 superó ampliamente la meta oficial del 7,8% del PIB, marcando el undécimo año consecutivo con un saldo negativo en las cuentas públicas.
La deuda pública externa también registró un aumento significativo, alcanzando $us 13.345,40 millones a finales de 2024, lo que representa el 26,8% del PIB. Aunque el gobierno canceló el 100% del servicio de la deuda programada por un monto de $us 1.526 millones, la ejecución de la inversión pública fue baja, estimándose entre el 50% y el 60% del presupuesto asignado. Esto se debió a problemas de liquidez y a la falta de aprobación de créditos externos, lo que afectó negativamente el crecimiento económico nacional y subnacional.
La inflación en 2024 también fue un factor crítico, alcanzando el 9,97%, casi el triple de la proyección oficial del 3,60%. Romero señaló que la pérdida del poder adquisitivo de la moneda nacional fue cercana al 60%, generando incertidumbre y expectativas poco optimistas para 2025.





