La falta de soya y maíz, junto con el aumento de sus precios, ha generado una crisis en los sectores porcinocultor y avícola, lo que podría reducir la oferta de carne de cerdo y pollo en el mercado.
La escasez de granos como la soya y el maíz ha agudizado la crisis en los sectores porcinocultor y avícola en Bolivia, lo que ha llevado a un aumento significativo en los precios de estos insumos y a una reducción en la producción de carne de cerdo y pollo. Jorge Méndez, presidente de la Asociación Departamental de Porcicultores (Adepor) de Santa Cruz, denunció que las autoridades, como el ministro de Desarrollo Productivo, Néstor Huanca, mienten al afirmar que el mercado está abastecido y que existe una adecuada relación con el sector agropecuario.
Méndez explicó que el Gobierno obliga a los aceiteros a dejar un porcentaje de soya para abastecer al sector pecuario, pero los cupos son insuficientes. «Si un productor necesita 100 toneladas, solo le dan 50, o si se requiere 50, solo dan 20 o 10», señaló. Además, destacó que la producción de soya ha caído drásticamente, pasando de 3,2 millones de toneladas en 2023 a menos de 2 millones en 2025. El precio de la soya también se ha disparado, alcanzando los 491 dólares por tonelada, 1.000 bolivianos más que en el semestre anterior.
El problema también se extiende al maíz, cuya oferta ha disminuido considerablemente. En 2024 se cosecharon 550.000 toneladas, pero para 2025 no se espera ni la mitad. El precio del maíz ha subido de 40-50 bolivianos por quintal a 130 bolivianos, lo que ha desincentivado a los productores. Méndez advirtió que la producción de carne de cerdo ha caído en un 25% debido a la falta de insumos y al retraso en la importación de alimentos para animales.
La Asociación de Avicultores de Santa Cruz (ADA) también alertó sobre la crisis en el sector avícola, señalando que la producción de pollo podría reducirse en un 15% en el primer trimestre de 2025. ADA destacó que el déficit anual de maíz es de 500.000 toneladas y criticó al Gobierno por no resolver este problema crónico. Los precios del maíz, sorgo y soya se han duplicado en 2024, lo que ha agravado la situación para los productores.





