El envío de dinero de bolivianos que viven en el exterior, que es una importante fuente de divisas, se reduce y es otro factor que se suma a la crisis que vive el país.
Hasta noviembre de 2024 las remesas que envían trabajadores bolivianos radicados en otros países cayó en casi 133 millones de dólares respecto al mismo período de 2023. Según el reporte del Banco Central de Bolivia (BCB) hasta el penúltimo mes del año, el envío de dinero en la pasada gestión llegó a casi 1.154 millones de dólares, mientras que en 2023 en ese mismo tiempo se acercó a los 1.287 millones de dólares.
El informe del BCB muestra que en los 11 meses del pasado año hubo una caída respecto a 2023. En noviembre de 2024 las remesas superaron los 100 millones de dólares, pero ese mismo mes de 2023 se acercó a los 120 millones de dólares, lo que representa una caída de 20 millones de dólares.
“Uno de los principales factores que explica el menor crecimiento es un menor crecimiento de la masa salarial de los trabajadores migrantes en el exterior. Aunque el empleo entre los migrantes ha mantenido niveles altos, el ritmo de crecimiento salarial y de incorporación laboral ha sido más lento que en años anteriores. Esto ha limitado la capacidad de los migrantes para enviar dinero a sus países de origen”, dice el BID.
El organismo también destaca las mejoras económicas que se registran en algunos países receptores, como Centroamérica y México, que reducen la dependencia de las remesas.





