A pesar de los compromisos del presidente Arce para posicionar al país como líder mundial en producción de litio, el complejo industrial de Colcha K, en el salar de Uyuni, no ha cumplido las expectativas.
El 13 de diciembre de 2023, el Gobierno inauguró la planta prometiendo una producción anual de 15.000 toneladas métricas de carbonato de litio y asegurando que el proyecto marcaría un hito en la industrialización del mineral. Sin embargo, según el experto Héctor Córdova, la planta enfrenta serias limitaciones técnicas que dificultan su operación. «Solo 9 de las 20 líneas de trabajo han funcionado correctamente, y con interrupciones», señaló. Además, problemas en las piscinas de evaporación y la baja pureza del carbonato de litio obtenido han frenado los avances.
Mientras tanto, los acuerdos firmados por el Gobierno con empresas de Rusia, China e India para desarrollar nuevas plantas de extracción y tecnologías vinculadas al litio están estancados. Ninguno de estos proyectos ha sido aprobado por la Asamblea Legislativa, a pesar de su potencial para transformar la industria nacional. Entre ellos destaca el contrato con Uranium One Group, que propone una inversión de más de 950 millones de dólares para producir 14.000 toneladas anuales, un proyecto aún en pausa.
El salar de Uyuni, con sus 10.000 kilómetros cuadrados y más de 23 millones de toneladas de reservas de litio, sigue siendo un símbolo del potencial económico de Bolivia. Sin embargo, la falta de avances concretos en la industrialización del mineral plantea dudas sobre la viabilidad de las promesas gubernamentales y el futuro del sector.





