Crisis de la soya amenaza la seguridad alimentaria en 2025

El sector oleaginoso enfrenta un año crítico con impactos que podrían extenderse al próximo.

La soya, base de la agroindustria boliviana, atraviesa su peor crisis en tres décadas debido a la sequía, el desabastecimiento de diésel y bloqueos de carreteras. Este año, el sector estima pérdidas en exportaciones por $us 650 millones, mientras que la campaña de verano 2025 está en riesgo por la falta de combustible. Según la Cámara Nacional de Industrias Oleaginosas de Bolivia (Caniob), esta situación podría afectar la producción de carne, leche, pollo y cerdo.

La Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) informó que en 2024 se dejaron de producir al menos 800 mil toneladas de soya, lo que provocó una caída de $us 523 millones en exportaciones hasta septiembre. Este descenso no solo golpea al sector agrícola, sino también a otros rubros como transporte, industria y servicios. Además, la falta de materia prima dificulta la elaboración de subproductos clave como harina y aceite.

Las proyecciones para 2025 son preocupantes. Jorge Amantegui, presidente de Caniob, advirtió que la siembra de 1,3 millones de hectáreas está comprometida, lo que reduciría drásticamente la oferta de alimentos básicos. La industria avícola, porcina y lechera también podría enfrentar desabastecimientos, afectando directamente a la población.

Para mitigar la crisis, el Gobierno prometió priorizar la distribución de diésel al sector productivo. Sin embargo, líderes gremiales insisten en la necesidad de garantizar seguridad jurídica, libre exportación y políticas públicas que fomenten la competitividad para evitar que la crisis del presente año se extienda con mayor gravedad al futuro.

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