Producir alimentos elevó sus costos debido a la falta de diesel que encarece los precios del transporte.
La falta de insumos agropecuarios y la escasez de diésel han generado una grave preocupación entre los productores y transportistas de Santa Cruz, quienes advierten que la situación podría derivar en una crisis alimentaria hacia fin de año con una notoria elevación de precios.
Jorge Méndez, presidente de la Asociación Departamental de Porcinocultores (Adepor), y Juan Yujra, dirigente del sector del transporte pesado, denuncian las serias dificultades que atraviesan para abastecerse de carburante y los efectos que esto tendrá sobre la producción agropecuaria y el transporte.
Méndez explicó, según el portal Brújula Digital, que los ingenios soyeros están operando a media capacidad debido a la falta de materia prima, particularmente soya, maíz y sorgo. «No hay soya en este momento; los ingenios no tienen qué moler. Están trabajando con cantidades limitadas y no cumplen con el cupo asignado por el Gobierno. El maíz está a 120 bolivianos y el sorgo a más de mil bolivianos», dijo. Además, resaltó que la escasez de transporte, derivada de la falta de diésel, agrava aún más la situación, lo que amenaza con un aumento en los precios de los alimentos.
Los transportistas de carga internacional también se han visto perjudicados por la restricción en la venta de diésel, lo que limita su capacidad de operación y aumenta los costos del transporte. «Nos están dando solo entre 500 y 600 litros, pero eso apenas alcanza para medio viaje. Al llegar a destino, tenemos que hacer otra fila para poder regresar», expresó un conductor.
La combinación de estos factores pone en riesgo la producción y distribución de alimentos en Bolivia, lo que podría resultar en escasez y un aumento significativo de los precios hacia fin de año, afectando a los consumidores y profundizando la crisis económica del país.




